Nada te preocupaba. Ensimismada mirabas el atardecer. "Que lugar divino". El Cairo con sus palmeras majestuoso te saludo. Sin saber que hacer con las manos tomaste un anillo y lo cambiaste de lugar. Luego aquel con aquel otro. Jugar con los anillos empezó a transformarse en un pasatiempo ideal mientras él se cambiaba. El de esmeralda quedaba genial con el comprado en New York pero también con el que encontraste en un baño en Israel. Dorado con plateado. Magenta con cían. Colores chic y otros poderosamente pop. Todos jugando. Todos mutando en esas manos de seda.
"Vamos", indico. A pesar que su silueta vestida estaba, hacía tiempo había dejado de interesarte. Los anillos te estaban enloqueciendo. El jugar era lo que primaba. Tu juego era el protagonista. Llegar tarde poco te importaba. "Banca que me estoy divirtiendo". El busco una botella de Coca - Cola y la abrió. Vos tomaste el anillito de la Primera Comunión y lo pusiste junto al de coco que te regalo aquel brazuca tan amado. Dorado con plateado. Magenta con cían. Colores chic y otros poderosamente pop. Todos jugando. Todos mutando en esas manos de seda.
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