jueves, 14 de julio de 2011

DEMASIADO

Sentí que estaba pidiendo demasiado. Amarrado al teléfono, esperaba neuroticamente alguna noticia. Saber algo. Lo más mínimo me hubiese consolado y ese fue el shock. Algo andaba mal. Algo no funcionaba bien.
Respirando hondo y con neblina en los ojos tome la decisión. No valía la pena esperar como un mendigo en la verja de una iglesia. No. Para nada. Siglo XXI. Libertad absoluta. Plenitud en vida. Vida Eterna.
Dos llamados por teléfono me anunciaron que lo estaba pensando era lo más apropiado. Un bolso con libros. Dos mandarinas en el bolsillo y un voucher que decía: Viaje al Paraíso.

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