lunes, 25 de julio de 2011

SCHWARZENEGGER

Su foto ocupaba un lugar privilegiado. Cual dios postmoderno todos los ambientes iluminaba. Su cuerpo lustroso. Su juventud inmaculada. Esa sunga siempre tirante y esa sonrisa. Estimulante. Divina. Radiante como toda estrella. La divinidad estaba ahí. Dándonos la fuerza necesaria para seguir. Todo lo podríamos lograr si disciplina teníamos. "Tu puedes", lo oí susurrar. En medio de ese éxtasis mental, la puerta se abrió.
Él llego. Con su jogging viejo y la remera de Miami. Gastada. Desaturada. Nada hubiese sido más genial que verte entre esos aparatos comprados hacía años. La convertibilidad los había hecho surgir. Veinte años no son nada. El ventilador tenía poca fuerza. Andaba hasta ahí nomas. El vaho de sudor mezclado con desodorantes. Cuerpos de ébano y flacos con sacos de huesos. Algunos cansados de tanto ejercicio. Otros desconcertados de estar en el Paraíso. Desde la pared, el gobernador de California nos miraba. Su sonrisa nos fortalecía. Realmente nos daba esperanza.
Vos hiciste la rutina de todos los días. Yo también. Ambos nos cansamos y logramos opuestos resultados. Mi saco de huesos siguió siendo eso. En cambio, tu cuerpo se asemejaba cada vez más a aquella divinidad que desde la pared nos miraba. No basto una hora. Fueron dos. Tal vez tres en las que exhaustos quedamos. Las ganas de una ducha escocesa más fuertes se hacían. El sauna finlandes. 
Lo europeo iba haciéndose más deseable. Lo americano iba siendo desechado. Desde la pared, Arnold nos alumbraba.

CAMPANA

"Todo va a cambiar". La pollera se acomodo y miro la enciclopedia que estaba leyendo. Por debajo de la escalera emergió un sonido angustiante. "¡Como grita tu padre!". Siempre que dormía, papá, en sueños, gritaba. En el silencio de la casa esos gritos filosos rompían la paz del hogar. Levantarse a cerrar la puerta hubiese sido demasiado. Con el tintineo de la campana, Rosa llego. "Cierre la puerta por favor". Rosa obedeció. 
Con la puerta cerrada ella siguió disfrutando de los museos del mundo. "Cuando este en París al Museo de Orsay vamos a tener que ir si o si ¡Tantos lugares me vuelven loca! ¿Cómo haremos para no enloquecer?". Fastidiada ante la idea de no poder visitar la Ciudad de las Luces de punta a punta volvió a tocar la campana. El paño para lustrar la platería en la mano. La cara de resignación que atesora grietas y gritas llego. "Rosa me traería si sería amable el celular que lo deje en la pileta". Ella asintió. El paño en el sofá dejo. Un grito agudo lo hizo quitar. "Está recién tapizado. Pero por favor. Es una desgracia. No se cuida nada en esta casa". El dolor de ver el trapo en el sofá te genero un bajón anímico. "Tráeme un vaso de güisqui queres de una vez". El maltrato no bajaba. Ningún bajón lo hubiese alterado.
Contra mi voluntad, busque el bendito vaso y fue ahí cuando mi cerebro genero ideas que hoy me tienen en prisión. No se que se me paso por la cabeza. La idea justa no la tengo. No puedo decir fue tal o tal otra razón. No. Razón no hubo. Pero si hubo un hartazgo en el corazón. Las ganas de hacerle frente a tanta superficialidad. El deseo de gritar con toda mi fuerza. El hastío de verla en ese estadio tan singular. Basta. De mis entrañas saque un potencial que desconocía. La botella de güisqui en puñal se convirtió. El mal se encarneció y ella sin embargo, en medio de ese mar de sangre la campana toco.  

domingo, 24 de julio de 2011

FALSAS VIUDAS

Hipocresía. Viudas que no son viudas ¿A qué juego estamos jugando? Lágrimas de cocodrilo y rostros congojados. Manos llenas de pañuelos de papel. Pastillas de menta y grandes gafas. Así viste la viuda, la falsa viuda.
El rosario que otrora ocupaba sus manos, por ratos, hoy lo ocupa el celular. Llamadas misteriosas y escuetas, ¿será que la viuda se ha vuelto a casar? Entre cada llamado la señora saluda, agradece, abraza, se oscurece. Su conciencia inquieta esta. La pose le empieza a molestar. El celular no para de sonar. Los pañuelos caen de sus manos. La pastilla gastada, insulsa esta.
Las gafas se quita y ahí aparece la verdadera viuda. Ahí aparece la femme total.

viernes, 22 de julio de 2011

SUAVIDAD

El sol con su suavidad nos acariciaba mientras vos poco a poco ibas sacando de adentro tanto dolor. El haberla visto con ese turbante en la cabeza, llena de nervios y de ganas de partir fue duro. "Nos conocemos de toda una vida", me repetiste más de una vez. Yo te confesé en el marco de confianza que tenemos que lo que habías visto había sido heavy. 
Las manos recorriste con la mirada, estudiandolas, cortejandolas. Cual cirujano supiste que en algunos puntos tendrías que cortar. "Si estaría en casa, me sacaría este pellejo. Es el invierno". La ternura del día nos siguió cobijando y lentamente el tiempo fue pasando. 

jueves, 21 de julio de 2011

CONFESIONES

"Gorda no te preocupes por mí. En serio deja que yo me ocupo". Con la pila de platos maldeciste el día en que la mucama se tomo franco. Él te miro con una sonrisa en la boca y tu cuñada siguió contando sus vacaciones en el exterior. Varias botellas yacían vacías en la mesa del living. Las luces bajas y ese jazz que a él tanto le gustaba. Sin embargo había que escucharla a ella. Era genial, según decían. "Eduardo tenes que llevarla a la Negra a New York, le va a encantar. Hay unos museos increíbles, unas tiendas en la Quinta Avenida que son un sueño. Con Rafa nos compramos todo". Obnubilado Rafa chateaba. Ella confirmaba que el viaje les había hecho mucho bien. "Nuestro matrimonio resucito. Te lo cuento y se me caen las lagrimas". Un gran silencio se hizo mientras ella lloro y lo contó lo que tenía que contar. Los maltratos, los golpes en el establo en esa infancia tan dura que vivió en el Conurbano. Cuando las lagrimas mermaron, Rafa la abrazo y le pidió perdón por muchas cosas. Eduardo hizo las veces de conductor de talk show y psicólogo recibido en la universidad de las madres. Irene llego con las tazas para el café y se encontró con una escena peculiar. Los tres de la mano confesando el dolor que en sus corazones había ido agrietando la vida familiar. Uno a uno fueron contando esos detalles, esas miradas, esos comentarios que tanto resentimiento habían generado. Irene fue la última en terminar. Demasiado odio había cargado. Ella, la que viajaba y tenía un matrimonio resucitado, le regalo un broche de oro. "Perteneció a Evita". Ambas se abrazaron y lloraron. Rafa lo abrazo a Eduardo y confesaron que sí se compraban una finca le pondrían Los Abrazos.
Ni bien termino la novela, le mande un mensaje a mi viejo y le dije que me perdone por tantas cruces. La novela me había pegado. Actúan tan bien que te trasmiten mucho. Él no respondió, lo cual me sorprendió. Siempre contesta y al toque. 
Todo lo entendí más tarde. Cuando le mande el mensaje, a la media hora murió. 

MÁS ALLA

No te hagas cabeza con él. No gastes ni media neurona que encima no tenes. No le pidas peras al olmo. Relájate y goza ¿Que queres que comamos? ¿Caviar? ¿Arroz con pollo? Hoy te juro que te cocino pero solo porque estas mal. Hoy. Solo por hoy como diría Coto. No jodas y pedí algo. Dale man. No me canses. Game over sino. Afloja. Dúchate y vení para acá que te noto mal. Peor que nunca diría yo ¿Qué si me río? Me río de todo. De vos. De mí. La decadencia en persona es él. Dale. No andes con vueltas que hoy estoy en la cumbre del Más Allá.
Apúrate. Disfruta más. La vida es rápida. Demasiado. Apreta Start y empezá. 

ESCOCES

"¿Lee mucho?". La pregunta del millón. Con sus gafas ultralivianas y ese acento escoces entremedio de un castellano poco trabajado lo escuchaba. Él sabía que ella lo miraba y eso le generaba mucho placer. Muchísimo más del que te imaginas. Mi primo pintaba esos cuadros poco convencionales. Seré parco y no me entrometeré diciendo lo que no he de decir. "¡El Miguel Ángel de la familia!", planteo eufórica mi tía. Con sus melones colgantes se sentó en la galería y exigió algo fresco. Claudia la escucho y a la cocina ingreso. Sofocada estaba. El uniforme la ahogaba.
La escocesa repetía con una intensidad agotante lo genial que sería meterse en la pileta. "Gustarme mucho nadar. Chica nadaba y competía". Una sonrisa fue la respuesta que su brutal castellano recibió. Trate de cambiar de tema. No tenía ganas de que por la tarde se quede. Haber almorzado juntos ya había sido sacrificado. Por todos los medios, necesitaba que de casa la saquen. "Papá llévala a recorrer el barrio. No la banco más". Él me miro desencantado. Como si en el mal hijo me hubiese por esa frase transformado. "No valoras la formación que te estamos dando". Un embole me recorrió el cuerpo pero poco me intereso. El que se la lleven un rato era más que un favor, era un favorazo. 
La tía comentaba que no veía la hora que el técnico le arregle el aire acondicionado. Miguel Ángel pintaba la Capilla Sixtina sobre una fuente de yeso que en un supermercado había comprado. Con decoupage aspiraba a convertirse en la revelación del año. En el quincho la escocesa se desnudo. Él también. Ambos disfrutaron de poder ver por encima de aquel que ingenuamente intercambios universitarios estaba gestionando.

martes, 19 de julio de 2011

MALESTAR

La tarde del sábado era potencialmente melancólica. Todo estaba dispuesto para que así vibre. Una reunión familiar. Mujeres hablando de política. Quejas contra el sindicalismo y esos dictadores de África. “¡Es un espanto lo que se esta viviendo en África! Yo no se como va a terminar esto pero me tiene más que preocupada”, confirmo ella mientras disfrutaba de una bola de fraile rellena de dulce de leche. “¡Que rico!”, exclamo. La aristocracia venida a menos tenía voz, voto y, ante todo, paladar.
Un hombre con una elegante chomba. Colorada para algunos, roja para otros. Horrorosa para todos y todas. Busca almendras, libélulas o gorriones. En sí no entiendo que buscaba pero si que al cielo miraba ¿Tal vez los extraterrestres lo vendrían a buscar? Ni idea pero al cielo miraba y lo peor, lo hacia entusiasmado. Una extraña emoción emergía de esos celestes ojazos. “Se viene el otoño”, expreso. Para arriba miraron los tres como si el otoño emergiese de los cielos…
Una mujer con la pierna marchita. Ya hacía más de una semana que desde la cama chillaba y lloraba haciendo que la vida hospitalaria se instalara en casa. Un refugio de la Cruz Roja, un asilo de ancianos, un orfanato en la Revolución Industrial. Espantosamente habíamos tenido que escucharla. Sus quejas no paraban pero a la luz del sol confirmaba que la pierna estaba mejor. “¡A Dios gracias!”, apunto su aristócrata madre.
Todo se iba desvaneciendo, el sol iba perdiendo su fuerza pero no así el día. El día seguía siendo triste. Y ellos seguían debatiendo. Enojados con el mundo, embroncados con un país que tanto nos necesita. Encerrado leía tratando de no escuchar. No quería que el hombre de colorado punzo me contamine. Tampoco quería que las mujeres me carcoman mentalmente. Había padecido demasiado visualmente, no quería que me maltraten más. No quería pero por más que luchaba, todo me generaba un malestar arduo…

MIRADAS

Alta costura. Dos mujeres charlaban de Valentino. Por esas cosas de la vida la conversación derivo en canes. No la ciudad sino el animal. Una de ellas confeso que tenía debilidad por los perros. "A mi me matan los caniche. En la Argentina tenemos cinco. Vos sabes que mi familia fue la que los introdujo en el país". Quien escuchaba, tomó una de las copas de la barra y sigilosamente dijo qué la espere un minuto. La dueña de cinco caniche saco la base y se retoco.
En el baño el desconche empezaba. Largas colas. Gente de todas las razas y religiones. Dos empleados iban dando indicaciones. Ella llego. Su belleza, su exótico acento y esa elegancia la hicieron pasar rápido entre esa muchedumbre. Todos le daban paso. El empleado la reconoció. "Antes nos cruzábamos en la Rue Royale, ahora acá ¡Me quiero matar!". Su piel aceitunada acentuó la blancura de esos dientes perfectos. "¿No entiendo qué haces acá? Si tu padre fortunas tiene". La sonrisa volvió a encenderse y ese ambiente lúgubre y vacuo se ilumino. Dos croatas pasaron al baño y nuevamente puso la barrera. No le importo la multitud. 
En ese contexto se puso a contar cómo se había cansado del maltrato que su padre tenía hacía los empleados. "Tome el tren en París y me vine a Ámsterdam a empezar de cero. Ya era desagradable lo que estaba viendo en casa y lo más triste es que nada podía hacer". Ella quedo encandilada ante lo que escuchaba. "Te entiendo al cien por ciento. En casa era lo mismo, por eso escape". Dos rusas dejaron libre un cubículo y ella accedió a eso que parecía tan deseado: el baño.
La argentina con su hidalguía y árbol genealógico a prueba de balas espero. Un rato se la banco y luego la soledad le pego. Un húngaro de grandes manos le hizo compañía. "Me encantas", se dijeron. Ella en inglés británico. Él en americano. Ambos intercambiaron números de móvil y se ficharon toda la noche. 
Miradas van. Miradas vienen.

PARÍS

Pusieron la mejor vajilla. Invitaron a aquellos amigos que amaban locamente pero nunca veían. Lo cual no lo entiendo. Dos grandes reflectores iluminaban las molduras de una casa cien por ciento reciclada. Ambiente festivo y sonrisas risueñas. El vino sabía riquísimo. Las mujeres de la familia se peleaban por conseguir el mejor puesto en esa mesa larga y sugestiva. "El mantel era de la casa de mis padres", apunto la más aristocrática ante la mirada perdida de la más campechana. Un pollo a la mostaza y varios aplausos por los veinticinco años. "Por muchos más", atino a decir la cuñada vestida de color ciruela. El esposo feliz sonrió mientras su mujer le vaticinaba que había gato encerrado. "¿No te parece?", le consulto en ese confesonario que es la cocina. "Puede ser", contesto con su nihilismo habitual.
Muchos nervios en la mesa fueron expresión de que sí, había gato encerrado. "Dale el regalo", grito la gringa con un pedazo de pan en la mano. "Búscalo en la cartera",indico ella con el dedo encerado. Los esposos se miraron emocionados pensando en lo que se venía. La emoción se hizo presente y temblando abrieron el paquete. "¿Qué sera?", se preguntaron. La mesa entera miraba el sobre como si estuviesen viendo un programa de televisión. 
"¡París!". La que no escuchaba nada pero no se perdía una noticia del espectáculo deliro que la nieta del magnate americano había llegado. "Elena usted me hubiese avisado. De saber me hubiese emperifollado". Ella la miro con desdén y le dijo que no diga estupideces. "Es de cuarta esta mujer", por dentro pensó. Los esposos estaban extasiados al enterarse que París era su próximo destino. No supieron como expresar tanta emoción. El sin querer se orino y ella de los nervios se cayo. "¡Estoy bien!", dijo y la mesa entera se cargo de carcajadas. 
El gran viaje había llegado. Veinticinco años de amor tenían su premio. "Tráeme cremas que las francesas son buenas". "A mi cómprame una replica exacta de la Gioconda que después te doy la plata". "No se olviden de visitarla a Monica que vive ahí". Cada uno fue haciendo su aporte psicológico. El gran viaje se cargaba de pedidos enquistados de seres muy pero muy emocionados.

CHIC

La devolución siempre me pone nervioso. Uno nunca sabe con que se va a encontrar. Vos podes pensar y repensar un texto pero a la hora de enunciarlo quien sabe lo que sucederá. 
Una palabra fue la que genero una risa general. No era el objetivo pero parte de la comunicación radica en que no es lineal. Transversal en todo caso. Impensable ¿Qué sabemos lo que sucederá?
Risas y más risas fueron poblando esa magnifica aula con sus arañas doradas y sus frescos del siglo XVIII. Risas y más risas. Sentado las escuchaba. Por dentro decía: "¿De qué ríen?".
"Chic". Cuatro letras. Un signo elegante. Afrancesado y voluble. Dueño de un sentido pero portador de muchas cosas. Entre ellas de una catarata de risas.

MANGUERA

En el club todos hablaban del mismo tema. Las fotos eran el bocadillo. El de Galvez planteo una vez más que escandalizarse era una estupidez. Creo que la mayoria asentimos. "¿A quien nunca le robaron el celular con material?". Una carcajada dio cuenta que a todos y a todas alguna vez les había sucedido. Uno planteó que hay que bajar los decibeles y no tomar fotos que pueden salir a la luz. "¿Por qué?", pregunto el morocho, que del grupo es el más irreverente. Quien había planteado esa postura estúpida y moralina lanzo una carcajada. "¡Como se la creyeron!". El más terrible fue quien callo. No hizo comentario alguno y toda la tarde estuvo encapsulado esperando un mensaje. "Vos qué opinas", le dijo el entrerriano. Él tomo un sorbo de Coca - Cola y se levanto. Estaba raro. Luego de un rato dijo que días antes le habían robado videos de alto voltaje. Todos reímos y pobre pibe dijo que se quería matar.

lunes, 18 de julio de 2011

MEXICAN GIRL

"Dice que no quiere venir". Agarrando las copas brindamos. "¡Que no venga!". LMFAO empezo a sonar mientras tu cuerpo señalo que bailar era lo indicado. Las gafas compradas en Miami me puse y bailamos. No nos importo el que dirán. El que dirán al siglo XX pertenece. En el siglo XXI la prioridad es disfrutar. 
De repente se acerco ella. Con su vestido hasta la rodilla y una sonrisa importada. "¿Esta de donde es?". Ambos reímos, recordando modelos amigas. "¡Que delicia!", dijimos al unisono. Bailamos. Ella seguía ahí con un trago en la mano sin saber que hacer. La cámara, la divina cámara se encargo de generar lazos. "Una foto", pedimos. Ella sonrió. Dejando su diminuta cartera sobre uno de los parlantes hizo de fotógrafa. "Que gafas maravillosas", me planteó. La cámara en mis manos. El trago en las suyas. "Gracias", atine a decirle. Ella sonrió una vez más. 
Con tu simpatía la invitaste a bailar. Yo solo tome un poco de su trago y seguí encapsulado. "¿Qué si estoy malhumorado? Pero para nada mamita. Acá la estoy pasando genial". Con su exotismo bailo.

viernes, 15 de julio de 2011

VIBRACIONES GALACTICAS

La pamela fue un regalo de mamá. Cuando ya estaba a punto de partir agarro la valija que había llevado al hospital y me la entrego. "Laurita cuídala como si fuese oro", sentenció. Fue lo último que dijo. En parte eso te explica el hecho de que fui con pamela al velatorio. Me sentía en Ascott.Fue una jornada ardua anímicamente aunque muy exitosa. Ahí lo conocí a Max. Claro. Él fue el que llevo el cajón de mamá al cementerio y como yo estaba sin auto y sin ganas de escuchar los lamentos de todos me subí con él y mamá al coche fúnebre. "¿No te molesta?", le pregunte. Max me sonrió con una sonrisa divina y ahí nos conectamos. "¡Que lindo que esta el chófer!", pensé. "No hay drama, subite que ponga quinta y en media hora estamos allá". Esa canchereada me pudo. Sabes que me pueden los cancheros, esos que creen sabérselas todas, esos que plantan bandera y dicen acá estoy. Me enloquecen locamente. 
Él condujo con gran solemnidad y me dio el sentido pésame. Por respeto le agradecí las palabras aunque sinceramente el luto ya lo había pasado. En realidad ya sabía el desenlace de la enfermedad de mamá. El poder decirle adiós y el acompañar el cajón fue más que nada quedar bien, actuar un rato, hacer la performance de niña desconsolada. La cuestión es que llegamos al Memorial y ahí me mande. "Max después bancame que vamos a tomar algo. Me caíste muy bien y quiero agradecerte este favor de traerme", le comente. Tremendamente lanzada. Te juro que no me importaba ya mas nada. El chófer me había encantado.
El servicio fue muy bueno. Lo dio el confesor de mamá, el padre Galdos. Fue sobrio. No hablo de más ni tampoco incursiono en política, cosa que siempre hace y a mi me revienta. Hizo las oraciones y listo. Yo salude a las amigas de mamá que estaban desconsoladas. Las viejas ya se estaban preguntando a quién invitarían para ayudar con el mantenimiento del hogar de ancianos que tienen a cargo en Balvanera. "Sully quédate tranquila negra. Yo les voy a dar una mano. Cuentan conmigo". La vieja confeso que siempre había sido una excelente persona y un listado de halagos que te juro que me dejo la boca contracturada de sonreirle. "Gracias Sully por venir", fue lo último que le dije y las deje. Los primos de Mendoza lloraban de una manera que me impresionaron ¡Tanto iban a llorar! Nada. Yo ni bien pude escape y me encontré con mi amado ¡Me siento en una novela rosa! 
Con un cigarrillo en la mano me esperaba. No hablamos mucho pero te digo que había una conexión galáctica entre nosotros. Vibrábamos de una manera loca ¡Por Dios! Agarro la Panamericana y puso música al palo. Unas cumbias que nunca había escuchado. Vos sabes que Pasión de Sabado me puede pero lo que escuche esa tarde era de otro mundo. "Boludo nos va a parar la policia", le dije. Paranoica como soy, ya me imaginaba en la comisaria declarando con la pamela en las manos. No. Por favor que no me vaya a suceder eso que me mato. Me hago el harakiri. Cuestión de honor. Max me miro y me dijo que me relaje. "Sos divina. Decime como te llamas que no se nada de vos. Solo se que sos huérfana. La que llevamos era tu vieja, ¿no?". Ahí me descompuse de la risa ¡Es un sacado! Hablaba de mi señora madre con una desfachatez única. En mi vida le dije vieja. Este animal media hora después del entierro se refería a ella con total desatino. Me encanto. Esa cosa de barrio me puede y lo sabes muy bien. El ferretero me volvía loca. El verdulero ni te cuento. Esa cosa arrabalera ¡Por Dios! Quiero ser la princesa de corso. Así con la pamela y las esclavas de oro. 
Tomamos la colectora y terminamos en un Burguer King. "Pedimos y comemos en la parte de atrás". Yo ya estaba enloquecida con el plan. Comimos hamburguesas donde los fiambres van a ser comidos por los gusanos. Disfrutamos de la Coca - Cola en un lugar en donde la cola solo se usa para cerrar la madera de los cajones. La pasamos genial y el tipo estaba como yo. Enloquecido. Vibrábamos de una manera fuera de lo común.
Lo que se fue dando con el pasar de los días también estuvo atravesado por una conexión fuera de lo común. Cada termino que usa me enloquece. Insisto en esa cosa arrabalera que me puede y en esa vitalidad descontrolada. Me hace muchísimo bien verlo y en su compañía me siento única. Nos conectamos, nos queremos tal cual somos. Vibramos. Hay una conexión interesante. Somos dos opuestos que se conocieron en una tarde de verano. En el velatorio de mi madre para ser más precisos. Siempre hacemos chistes con el tema.
"Tenemos vibraciones de un tipo muy exótico", ayer sentenció. "¿Ah si?", le dije. Él sonrió como hace siempre y asintió. "Tenemos vibraciones, vibraciones galácticas". La metafísica, la astronomía, la astrología se entrecruzan en nuestras charlas en mi jardín. A ambos nos encantan esos temas. Su patio también nos escucha. Con sus macetas y sus enanos. Ambos vibramos y charlamos años. Cuando ayer lo dijo me dejo pensando. Sin duda que tenemos vibraciones fuera de lo común. Te juro que le empiezo a creer. Y la idea de que sean galácticas me encanta. Me copa el nombre.
Vibraciones galácticas. Charlas y más charlas. Mi pamela se desarma. Mi cuello también. Este tipo me mata. 

DETALLES

Habías sacado mas de 4000 fotos en cuatro días. Los promedios eran escalofriantes y el deseo de escapar, de encontrar algún velorio impensado se iban haciéndose carne. "Ahora tomamos algo y después traigo la compu y las vemos. Chicos no saben lo que fue ese viaje. Lo tienen que hacer. Les juro que te cambia la vida. Yo volví tan renovada. Obviamente que hay de mil cosas que te desprendes". Inmaculada con tu camisa recién planchada y con ese perfume que usas desde que te conozco prendiste el aire acondicionado y lo pusiste al máximo. "¡Que calor!", fue tu comentario liberador. Gaseosas de varios tipos tipos, dos bolsas de papas fritas y el discurso de volver a lo natural siguieron ante la mirada estupefacta de algunos. "Agua chicos. A full con el agua. Yo ya empece a pensar cómo hacer para tomar dos litros diarios. Uno no piensa en esas cosas pero son esenciales". Tu vaso con la gaseosa de color violeta no decía lo mismo pero son detalles. Simples y estúpidos detalles. Ni bien me fije en eso me di cuenta que necesito un viaje de esos. Un viaje liberador.

jueves, 14 de julio de 2011

TARDE

"Demasiado profundo". Ese poema no te gusto nada. Tomando un espejo que estaba en la mesa ratona, te deleitaste jugando con los rayos del sol. Una paloma se poso en la ventana. "Te leo otro que me parece fabuloso", propuse. Vos miraste a la paloma y luego diste un giro de trescientos sesenta grados hacía el retrato de mamá. "Son parecidas", murmuraste. Ya la tarde se me había arruinado.
El solo hecho de haberlo recordado te cambio la cara. "Te juro que necesito viajar. Irme unos días a Europa, ya me canse de esta ciudad tan provinciana". Una carcajada pobló el living mientras el personal ingresaba. "Deje la bandeja sobre la mesa que ahí vamos". Milagros abandono la habitación. "Que rico perfume", fue la observación increíble que tu mente compartió. "Es cierto", asentí. Ya la tarde se me había arruinado.
"¿En que estábamos?". Tu Blackberry sonó. Nervioso dijiste que no te llamen y que arreglen en la oficina sin  consultarte. "No soy el encargado de decirte lo que tenes que hacer Sonia. Habla con Ramírez y arreglen entre ustedes. No me metas a mi. Yo no tengo nada que ver". Una descortesía inusual. La falta de humildad en persona."¡Que desgracia Dios mio estas visitas!". Por mas quejas. Ya la tarde se me había arruinado.
Milagros trajo la caja de bombones y la dejo entre un par de acuarelas que estaba enmarcando. Vos tomaste uno de coco relleno de dulce de leche y yo el de almendras. La llamada te altero aún más. El bombom lo comiste haciendo hincapie en que los dulces te caían mal. Innecesario el comentario. Si te hace daño, no lo comas. Pero ya era tarde para ponerse a discutir. Ya la tarde se me había arruinado.

BASTA

Yo se que el pelearte conmigo bien no te hace. Lo se. A mi tampoco me agrada que tu llores cuando tengo el alma desgarrada de tanto ver aquello que solo me acuchilla mas y mas. Basta. No quiero lamentos ni palabras vacuas. Tampoco mensajes privados o llamadas al alba cuando el cuerpo descansa. Nada. No quiero nada que me haga recordar las redecillas que tuvimos. Silencio de morgue. Lagrimones envasados tampoco.
Quiero paz entre nosotros. Dialogo edificante y que la química de siempre me vuelva a llenar como me lleno ayer. No sigas llorando. No quiero más verte de ese modo porque el solo verte me desgrana. Relaja tu mente que lo peor ha pasado. Basta.

VOLVERÉ

El alma desgarrada y el día que no acompaña. Pequeños tormentos en una maraña de pelos que dicen ser mi cabello. Dos bucles en el lado derecho.Tres en el izquierdo. Varios lunares en el cuello. Ascendencia vasca y un acento que no es rosarino ni porteño. Mirada cansada de mirar lo que el corazón no puede soportar. Muchos deseos de viajar y una maleta a punto de explotar. 
Viajare. Descansare y renovado volveré.

DEMASIADO

Sentí que estaba pidiendo demasiado. Amarrado al teléfono, esperaba neuroticamente alguna noticia. Saber algo. Lo más mínimo me hubiese consolado y ese fue el shock. Algo andaba mal. Algo no funcionaba bien.
Respirando hondo y con neblina en los ojos tome la decisión. No valía la pena esperar como un mendigo en la verja de una iglesia. No. Para nada. Siglo XXI. Libertad absoluta. Plenitud en vida. Vida Eterna.
Dos llamados por teléfono me anunciaron que lo estaba pensando era lo más apropiado. Un bolso con libros. Dos mandarinas en el bolsillo y un voucher que decía: Viaje al Paraíso.

miércoles, 13 de julio de 2011

SOBERBIA

¿Quien te crees que sos? ¿Por qué vienes con tanta violencia? ¿Por qué te conduces de esa manera? ¿Por qué no bajas el tono que tanto daño me hace?¿Qué buscas? ¿Qué pretendes entablar? Amistad no lograras. A la hipocresía no me entregare, así que no quieras seducirme. Tu soberbia es detestable. 
No se quien te crees que eres. Realmente no entiendo que pretendes porque nada de vos me genera vibraciones positivas. Es el solo verte que mi piel se eriza de la crispación que me generas. Aléjate. Amistad no lograras. A la hipocresía no me entregare, así que no quieras seducirme. Tu soberbia es detestable.
Toma distancia. Aléjate. No me hagas daño. No instales la violencia en mi corazón porque ella es foránea a mi ser. Soy amante de la Paz, de la Libertad más exigua y envolvente. Déjame. Amistad no lograras. A la hipocresía no me entregare, así que no quieras seducirme. Tu soberbia es detestable.

CÓRDOBA

Luego de unos días en las sierras de Córdoba llegaron felices. Eufóricos fueron abriendo un sinnúmero de envoltorios llenos de artesanías y adornos de peligroso gusto. Grandes jarrones empezaron a poblar la casa. Piedras de diversos tamaños se incorporaron al paisaje cotidiano. "La pasamos tan bien, el clima bárbaro. La verdad que vivimos un fin de semana soñado". Ella creía levitar con esas anécdotas que mil veces contaría. El deseo de contar minuciosamente el viaje era expresión de levantar campamento. 
Sonriente siguió acomodando los souvenirs que feliz había comprado. "Cuando vuelvas te sigo contando lo bien que la pasamos". El pasador había abierto. Con una sonrisa de después seguimos agradecí que exista la calle. "No se adonde iré pero esto no da para más", pensé. Ella creía levitar con esas anécdotas que mil veces contaría. El deseo de contar minuciosamente el viaje era expresión de levantar campamento. 

martes, 12 de julio de 2011

CLARIDAD

En ese living en el que paso de todo, estabas sentado. Ahí junto al escritorio de papá y entre los retratos de los tatarabuelos esperabas relajado saber que había pasado. No te altero que haga frío ni que el café que te sirvieron estuviese tibio. Nada te ofusco y eso fue porque tenías en claro lo que ibas a hacer.
La presencia de esa mujer con cutis impecable y de traje sastre impermeable te alegro. "¿Que tal Regina? ¿Se acuerda de mí?". Ella se acomodo las esclavas en su escuálido brazo y mirándote dijo que no. "El Alzheimer me esta matando. Discúlpeme pero no se quien es usted". "El hijo de Carlos". Buscando reconocer lo que no reconocía te miro a los ojos y te pregunto si eras el que estudiaba Medicina. Ese dato la ayudo. Así supo con quien estaba hablando. "Siempre me acuerdo de tu papá y de tu abuela. Una gran mujer. Nos hemos divertido muchísimo. Íbamos juntas al Colón. Tengo anécdotas magnificas que en alguna oportunidad te las contare". En francés te confirmo que tendría que dejarte porque el embajador inglés la estaba esperando.
Vos volviste al mismo sofá rodeado de la platería de siempre. Los mismos candelabros, los mismos jarrones en el hogar te siguieron acompañado mientras la voluntad de que se te reconozca te fortalecía por dentro y por fuera. Nada te ofusco y eso fue porque tenías en claro lo que ibas a hacer.

PRAGMATISMO

"Ahora voy a leer La Nación y luego ir a la inmobiliaria a ver que paso con los departamentos. El tema de los alquileres me tiene cansado. Esta gente no paga, se cree que uno es Onassis y que un alquiler menos no lo altera. Yo ya no se que pensar. Igual si hay quilombo, carta documento y listo. Soy una persona grande ¡No jodan!". Agarrando el diario, te fuiste a tu sofá y con gran dedicación cada articulo fue por vos leído. Con una birome que sacaste del bolsillo, marcaste un par de notas que te habían parecido interesante y anotaste el numero de un anticuario de Buenos Aires. "Voy a llamarlos, a ver si cotizan ese retablo que esta en el campo. Yo ya no se que hacer con tantas cosas. Si lo puedo vender, macanudo. Me hago un viajecito a Europa y listo".
Tu pragmatismo te hacía avanzar en la vida con una ductilidad majestuosa. No dabas vueltas, ibas a lo concreto y si lo concreto se volvía un tanto abstracto y complicado, algún plan se te ocurría para resolverlo todo de una buena vez.

lunes, 11 de julio de 2011

MANOS DE SEDA

Nada te preocupaba. Ensimismada mirabas el atardecer. "Que lugar divino". El Cairo con sus palmeras majestuoso te saludo. Sin saber que hacer con las manos tomaste un anillo y lo cambiaste de lugar. Luego aquel con aquel otro. Jugar con los anillos empezó a transformarse en un pasatiempo ideal mientras él se cambiaba. El de esmeralda quedaba genial con el comprado en New York pero también con el que encontraste en un baño en Israel. Dorado con plateado. Magenta con cían. Colores chic y otros poderosamente pop. Todos jugando. Todos mutando en esas manos de seda.
"Vamos", indico. A pesar que su silueta vestida estaba, hacía tiempo había dejado de interesarte. Los anillos te estaban enloqueciendo. El jugar era lo que primaba. Tu juego era el protagonista. Llegar tarde poco te importaba. "Banca que me estoy divirtiendo". El busco una botella de Coca - Cola y la abrió. Vos tomaste el anillito de la Primera Comunión y lo pusiste junto al de coco que te regalo aquel brazuca tan amado. Dorado con plateado. Magenta con cían. Colores chic y otros poderosamente pop. Todos jugando. Todos mutando en esas manos de seda.

GRAN FARO

Por la ventana veía como hacer que esa inmensidad de figuras y edificios se vuelvan proporcionables. Ancho y alto. Profundidad. La tercera era la estrella y como toda estrella, la más difícil de encontrar. En el barrio dirían que era la figurita difícil. “Esa no la tiene nadie”, me hubiesen confirmado con mucha razón. Sin embargo, convencido estaba de poder encontrarla.
Muchos mates fueron pasando. Risas y más risas. Anécdotas increíbles y unas ganas intensas de crear. La tarde iba dándole lugar a la noche y el color del río mutaba segundo tras segundo. La relatividad la teníamos frente a nuestros ojos. La fuerza del presente también. “¿Qué color tiene?”. Nadie supo que responder. El Sol era quien lo determinaba. La Luna llegaba. El Gran Faro nos iluminaría.
Muchos mates siguieron pasando. Las risas no cesaban. De a poco iba entendiendo como lograr profundidad. Los planos darían lugar a la perspectiva. La profundidad se instalaría. La verdadera estrella había llegado.
El Gran Faro nos iluminaba.

sábado, 9 de julio de 2011

CLAROSCURO

El sol sobre tu cuerpo generaba unos claroscuros increíbles. Más de un renacentista le hubiese encantado verte. Pero desgraciadamente no pudieron. Ese cuerpo marmóreo disfrutaba del sol húmedo de enero. Sobre la arena gozábamos de no tener a nadie cerca.
Vos y yo y ese mundo de palmeras y aguas calidas. Vos dormido, yo dibujando. 

viernes, 8 de julio de 2011

BOLETOS

La firmeza de las horas, el ajetreo de hombres y mujeres que temen quedarse sin boleto. Boleto que les asegura mañana encontrarse con eso que tanto los desarma. "Lleva el buzo verde". "No, el negro voy a llevar, el verde me deprime, me hace acordar a la primaria". Uno agarra un bolso y el otro la bolsa con los pares de zapatillas. La Federal entra al hotel. "Deme dos cuartos", dice el más gordo. "¿Con baño privado?", pregunta la rubia tirolesa. "Si, mamita". El oficial se acomoda el escarbadiente, el subalterno se mensajea con la mujer. "Deja ese aparato". "Mi suegra esta enferma". La tirolesa se ríe.
Mientras acomodan los bolsos, uno se acordó de aquella vez que lo quisieron secuestrar. "No cuentes eso que me pone mal". Los policias toman la llave y se van a sus cuartos. La tirolesa saca el güisqui y se sirve un vaso. "Este horario me pone loca".Un fondo blanco y el vaso se vacia. "Chicos les doy la cena"."Terminamos de acomodar y vamos".
Dos viejos charlan de economía. En la barra un inglés le pide el telefono a una morocha que recién llega de Curitiba. "Hablar poco el español". La morocha sonrie y pide un licuado. "Si mango no tiene, de banana esta bien". Tomandole la mano, le escribe su numero de habitación. "Pasese a las doce". El ingles se ríe.
Un guiso desabrido fue la cena. A quien habían intentado secuestrar saco del bolsillo su boleto y pidió que prendan alguna luz. "Con tan poca iluminación no veo un carajo". La tirolesa prende los tubos fluorescentes y tratando de mantenerse en pie, se cae. Uno de los viejos la trata de levantar. El inglés pide el botiquín. El hotel entero se pone en movimiento. La dueña estaba mal.
El alcohol la traiciono. En el transcurso de la noche, la tirolesa falleció. "Un infarto", diagnostico el doctor inglés. Los viejos siguieron hablando de lo mal que estaba el país y aquel que alguna vez lo habían intentado secuestrar seguía leyendo su boleto. "No entiendo nada man". 
El bondi había partido, la tirolesa también

MONTGOMERY

Hace una hora llego. Esta con la mirada baja jurando que no entiende que paso. "Fue un minuto", murmura una y otra vez. Me cuestiona el casamiento de Linda. Dice que no era necesario que se casará.
El té que le servimos no lo probo. Tomo uno de las galletas de sésamo y se atraganto. Menos mal que estaba Ignacio que le golpeteo la espalda porque imagínate con mis manos, no hacemos nada...
Te juro que es lamentable verlo tan mal. Cada vez que lo veo, me acuerdo de cuando ibamos al campo y nos compraba caramelos en el almacén del pueblo. Nada que ver con lo que es ahora. Esta viejo, viejo.
En su montgomery de siempre trata de encontrar el celular. "La gran perra", dice y la ternura me inunda. Con sus ojitos celestes busca ese aparato que no para sonar...

miércoles, 6 de julio de 2011

CHILLIDOS

Desde un ala a la otra proferiste histéricamente mi nombre. Yo conteste, lo reconozco, malhumorado, aclarándote que no soporto los gritos, que no soporto esos chillidos, esos maullidos de gato encerrado. Te conté que el grito es propio del conventillo y que soy un principillo; ante todo pillo. Que me hables civilizadamente, sin elevar la voz y sin pitidos. Eso te dije.
Y vos, con esa hipersensibilidad postmoderna, enervada cuando no tienes que hacerlo y enojada con quienes solo te dicen la verdad, dijiste muchas cosas. Entre ellas, que no me hablaste de mal modo (lo cual nunca te dije, solo te dije que me gritaste), que te molesta que cambie las cosas de lugar y mil cosas, que prefiero y en serio te lo digo, olvidar.
Demasiada histeria capto en el medio ambiente. 
Relájate un poco.
Goza mas.

DIVÁN

Me pides que te hable, que te cuente algún secreto y la verdad que no tengo nada para contarte. Solo tengo lagrimas para derramar y carcajadas en el diván ¿Qué si te estoy proponiendo algo? Pero nada que ver man. Estoy genial escuchando música a la orilla del mar. Nada más placentero que estar acá. Lo de las lagrimas obvio que es un chiste, no te comas que te pido que hagas de psicólogo. De hecho, y, si mal no recuerdo, estudias ingeniería  nuclear, nada más alejado de las teorías de Lacán.
Lo que si es cierto es lo de las carcajadas en el diván. Extraño horrores estar jugando inocentemente en ese diván por el que jugaron mis ancestros. Papá quiere venderlo, dice que ocupa lugar en la sala y que no da para más. Realmente me opongo. Fehacientemente hare todo lo posible para que eso no suceda. Es por eso que te invito y ahora si te propongo algo...
No des vueltas, venite el sábado con Sebas que se viene para acá y así disfrutamos, como hacíamos el verano pasado, del diván. 
Me desconecto, no te cortes, la vamos a pasar genial...

lunes, 4 de julio de 2011

RECUERDOS

El tapado de visón junto a las copas Versace con sidra tiradas en el balcón. Ese piso de madera de cedro, esos cuadros, esa araña ¡Que brutal la pasamos! Tres meses en medio del lujo más mundano y en compañía de seres divinos. Mi mejor amigo, un primo y unas modelos que derrochan charme. Tres meses recorriendo palacetes y mansiones al mejor estilo Hollywood. Tres meses recordando que muchas cosas van y vienen y que lo que realmente importa es el amor, esa ternura que surge de amar y sentirse amado, reconocido.
Se me viene a la mente los desayunos junto a la piscina o las idas al teatro en limusina ¡Que divertida esa tarde en compañía de tu tía que se compraba todo lo que veía! Todavía ni vacié la valija, no me quiero bajar aún. Oníricamente estoy viajando de Palm Beach a New York.
¡Cuantas aventuras Dios mío! ¡Cuantos deseos de viajar locamente una vez más! Jamás olvidare lo que fueron esos días, esos meses tan únicos, en los que el champagne, la loza Versace eran moneda corriente, en los que reírnos era el modo más excelso de vivir. En los que no importaba el que dirán, sino el disfrutar y nada más.

CENA

Imbricados en sus sitios comienzan a cenar esperando que el silencio no los vaya a matar. No soportan el silencio, les produce verdadero tedio, lo cual no tienen tapujos de confesar. "Si estoy solo, pongo música, me deprimo sino".
“¡Que divertido!”, dice uno. “Trae agua”, ordena el de camisa verde. Comentarios sobre lo rico que esta el estofado, pequeñas carcajadas, chistes desgraciados van superponiéndose. De algo no hay dudas, no hablan, solo tapan silencios. Silencios que emergen a pesar de las quermeses verbales que todos establecen.
Nada ni nadie logrará silenciar el pasado, porque el pasado mismo presente esta. Nuestro cuerpo, nuestra mente, y lo más importante, nuestra alma por él atravesadas están. 
¿Cual es el problema?
¿Tanto miedo les produce el hecho de que el silencio hable de más? 


Ellos y ellas sabrán...

domingo, 3 de julio de 2011

FASCINACIÓN

Fascinado miraste la estatua. Durante un rato tus ojos fueron recorriendo ese cuerpo esculpido. "Es de 1925", me dijiste. La cámara de fotos fue la encargada de conservar cada una de esas miradas, cada angulo fue registrado.
Hacia un frío de morirse. Era sábado y todos salían. La firma caminaba por el boulevard.

SILENCIO Q

Viajar en auto con vos no era fácil, tampoco imposible.Un silencio sepulcral, helado se generaba. Nadie profería comentario. El silencio si. El solo hablaba y decía muchísimo más de lo que cualquiera habría podido haber dicho.
Tomaste la avenida Pellegrini, luego Dorrego. A Dios gracias habíamos llegado. 

viernes, 1 de julio de 2011

LAST DANCE

Una picada y unas buenas cervezas hicieron que ese atardecer un atardecer soñado. El rocío sobre la cancha de polo y Donna Summer de fondo. Vos y yo bailando mientras la mucama retiraba el servicio. “Traiga champagne”, ordene. Ella dijo que como no. Siempre tan educada. Vos dijiste alguna guasada y yo te di una patada. “Es muy sana, no quiero que se contamine con nosotros”. Bailamos. Last dance se ponía cada vez mejor.
Cuando el champagne llegó, nuestros cerebros ya estaban en cualquiera. “Gracias querida”, le dijiste. “¿Quién sos? ¿Verónica San Martín?”. Soltaste una risita decadente pero que importaba ¡El champagne había llegado!
Serví dos copas, de esas que compre aquella vez en París, y brindamos. Por un momento me sentí en una producción de la revista ¡HOLA! Ni bien terminamos de tomar ese néctar divino, seguimos bailando. Hacíamos cualquiera pero que nos divertíamos, nos divertíamos.
En un momento, vos me abrazaste y con tu fuerza me tiraste al piso. “Para tarado”. Last dance seguía vibrando.

DISFRUTE

El día había empezado de una manera bastante precaria. Lamentable despertarse con un llamado inexistente. Buscar entre las sabanas, encontrar el móvil y al momento de contestar, darse cuenta que ya fue, que la llamada es cosa del pasado. Nada, una desgracia. Una desgracia postmoderna.
Durante el resto del día hiciste lo de siempre. Tomar licuados, leer el Vogue, cuchichear con tu hermana y charlar con la mucama sobre el vestido que te compraste en Londres y del embarazo de la de enfrente. El segundo tema te tenía enloquecida. Te divertía demasiado. “Vos que esperas el colectivo siempre con la que trabaja en lo de los Cartlon tendrías que saber algún chimento, algo picante así nos reímos un rato”. Antonia se mato de la risa. “Señora”, dijo respetuosamente.
Al atardecer llego ese matrimonio tan unido que tanto bien te hacía verlos. Con su melena de león y su sonrisa de yacare, Martha te dijo que sentía mucho lo que había pasado. “Es la vida madre. Calidos y fríos. Claros y oscuros, el dualismo nos atraviesa lo quieras o no”, le contaste haciéndote la filosofa graduada de Harvard. Martha se emociono. Conteniendo la risa, les ofreciste algo para comer.
La picada te confirmo una vez más lo importante que es el disfrutar. Afuera quedaron aquellos comentarios innecesarios que alguna vez Martha profirió. Nada. La relatividad de las horas, el placer de verlos tan unidos a pesar de todo te despertó más de una sonrisa. "Los quiero mucho", les confesaste al tiempo que se subían en su coupé.
En el fulgor de la noche, el supremo gozo experimentaste .