martes, 9 de agosto de 2011

QUIERO MÁS

No había que parar. La música pedía más. Nos invitaba a más. Nos hacía desear. Nos hacía vibrar. Y vibrábamos como nunca vibrábamos. Las luces. Las gafas tan necesarias. Ese perfume a rosas y la cabeza esquiando por allá. Acá nadábamos. Acá bailábamos y sentíamos lo que nunca habíamos vibrado. Fuegos artificiales y Dumbo nadando. Pluto jugaba al scrabble con papá. En la cocina, el agua mineral de los grifos no paraba de emerger. Allí era el coito total. Nada podría haber sido más plástico y entusiasmante.
Era eso y ya. Era genial.

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