miércoles, 10 de agosto de 2011

JOAQUIN

Ternura encinta. Meses de espera singular. Nadie sabe como ella lo que es ser mamá. En su mente, recuerdos varios se marean y en sus brazos él juega con el papá. Todo fue de repente. La vida misma en el vientre se fue forjando. Como el hierro viejo, el calor lo fue formando. No faltaron gritos o arrebatos. No faltaron. Pero en la luz misma del día. En la luz misma de la noche, el niño se fue consolidando. 
En el vientre de la madre, nadando, allí fue naturalizando lo placentero y gozoso que es vivir. En el vientre de la madre, nadando, fue chocando con las paredes, sabiendo que, por momentos, también es duro el vivir. Allí en su pecera divina. En el sagrario materno Joaquín nueve meses vivió.

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