"Ahora voy a leer La Nación y luego ir a la inmobiliaria a ver que paso con los departamentos. El tema de los alquileres me tiene cansado. Esta gente no paga, se cree que uno es Onassis y que un alquiler menos no lo altera. Yo ya no se que pensar. Igual si hay quilombo, carta documento y listo. Soy una persona grande ¡No jodan!". Agarrando el diario, te fuiste a tu sofá y con gran dedicación cada articulo fue por vos leído. Con una birome que sacaste del bolsillo, marcaste un par de notas que te habían parecido interesante y anotaste el numero de un anticuario de Buenos Aires. "Voy a llamarlos, a ver si cotizan ese retablo que esta en el campo. Yo ya no se que hacer con tantas cosas. Si lo puedo vender, macanudo. Me hago un viajecito a Europa y listo".
Tu pragmatismo te hacía avanzar en la vida con una ductilidad majestuosa. No dabas vueltas, ibas a lo concreto y si lo concreto se volvía un tanto abstracto y complicado, algún plan se te ocurría para resolverlo todo de una buena vez.